EMPLEO Y DISCAPACIDAD, ¿INTEGRACIÓN O DISCRIMINACIÓN?

Por Sergi Lladó, Maria Moya, Clàudia Ramos e Irina Sierra.

Las personas con discapacidad cuentan con instituciones, fundaciones o proyectos que les ayudan a entrar en el mercado laboral pero, realmente, ¿están concienciadas las empresas de su integración, cumplen la ley o los contratan para reducir costes económicos?

Hace años se tenía la convicción de que las personas con discapacidad no tenían mucho que aportar a la sociedad y, generalmente, las apartaban haciendo trabajos muy rutinarios o que no requerían de mucha formación. Actualmente, esta mentalidad está cambiando, un ejemplo de ello son la multitud de organizaciones que han nacido en los últimos años y que se dedican a ayudar a las personas con discapacidad. De hecho, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) cuenta con programas específicos para este grupo. A día de hoy se está luchando para que puedan acceder a mejores puestos de trabajos y cobrar más.

“Si a duras penas te han dado la posibilidad de sacarte el graduado escolar, no es posible que luego puedas tener un trabajo mejor y cobrar bien”, dice Carmen Monsonís, responsable del Programa Impuls, quien afirma que en general éstas personas tienen empleos peores y salarios más bajos.

¿QUÉ ES EL PROGRAMA IMPULS?

La Fundación Autónoma Solidaria junto a Treball Campus consiguieron obtener una subvención en junio de 2014 que daba la Fundación Universia para contratar orientadores laborales en las universidades. De aquí nació Programa Impuls, cuyo objetivo es facilitar el acceso de los estudiantes o titulados con algún tipo de discapacidad de la UAB al mercado de trabajo, ya sea mediante contratos laborales o realización de prácticas. Aunque este Programa no solo está enfocado a estudiantes que actualmente cursan algún grado en la UAB, sino que también atiende a alumnos ya titulados que han acabado sus estudios y no encuentran trabajo.

Desde esta iniciativa que desarrolla la UAB se trabaja con los estudiantes a través de distintos ámbitos, los cuales pretenden facilitarles la búsqueda de empleo de una forma efectiva. Algunas de estas ayudas son, por ejemplo, la elaboración del currículum vitae y la carta de presentación, o la formación en el manejo de Internet para llevar a cabo una búsqueda optimizada de empleo mediante los portales existentes, como Linkedin. También se les asesora sobre cómo abordar su discapacidad en una entrevista de trabajo, o de las adaptaciones que se necesitarán para el puesto que desarrollen en la empresa. Además, esta iniciativa de la universidad les ayuda al desarrollo de competencias transversales, es decir, trabajo en equipo, responsabilidad y comunicación asertiva. Estos asuntos se trabajan con los estudiantes mediante tutorías individuales y un club de empleo.

Existen dos maneras de que las personas con dificultades obtengan trabajo desde este proyecto de la universidad. Por un lado, algunas entidades contactan directamente con Programa Impuls para solicitar a titulados con discapacidad y reclamar unos perfiles específicos para los puestos de trabajo vacantes. Por otro lado, Carmen Monsonís contacta con distintas empresas a fin de explicarles la existencia del proyecto y especificarles qué titulados serían ideales para el trabajo, además de informarles sobre sus limitaciones. “Todos los candidatos con alguna discapacidad son igual de válidos que el resto de gente”, por eso considera que hay que concienciar a las empresas para que estén abiertas a contratar a estos colectivos.

El programa intenta acabar con los miedos a los que debe hacer frente una empresa que va a contratar a una persona con dificultades. A día de hoy, el proyecto ha hecho 80 entrevistas a estudiantes de la UAB para ayudarles a entrar en el mercado laboral, un indicador que refleja el interés de estas personas de cara a encontrar trabajo.

Según las últimas estadísticas sobre empleo y discapacidad, la inserción laboral de estos estudiantes va en aumento. Posiblemente estas cifras se deben a que hay más personas que acceden a estudios superiores y porque las empresas están más concienciadas o por la ley que provoca que les interese a nivel económico. La crisis ha fomentado que algunas empresas demanden trabajadores con discapacidad porque les favorece económicamente, ya que hay subvenciones y exenciones económicas por contratarles. Las compañías que más contratan a personas con discapacidad pertenecen al sector de la ingeniería, las telecomunicaciones, la informática, las económicas y el grado de administración y dirección de empresas. Aunque hay que resaltar que también son las que contratan a más gente en general, con o sin discapacidad. En general, a las empresas más pequeñas les cuesta más involucrarse a la hora de contratar. Aquellas que cuentan con más de 50 trabajadores están obligadas por la Ley de Integración Social del Minusválido (LISMI) a reservar al menos el 2% de su plantilla a personas con alguna discapacidad igual o superior al 33%. Además, para incentivar este tipo de contrataciones entre las empresas, el Estado proporciona beneficios a modo de subvenciones y ventajas fiscales, como la financiación de la Seguridad Social de estos trabajadores. También se dan ayudas destinadas a adaptar los puestos de trabajo a sus necesidades. Aunque, actualmente y debido a la crisis económica que acecha al país desde 2008, no se otorgan muchas de estas facilidades. Frente a esto, Carmen Monsonís afirma que “el propio Estado está infringiendo su propia ley”.

INSERCIÓN LABORAL EN ÁMBITO NO UNIVERSITARIO

Garden Ampans, la jardinería de la fundación. Autor: Sergi Lladó

Garden Ampans, la jardinería de la fundación. Autor: Sergi Lladó

Pero, fuera del ámbito universitario existen fundaciones locales como AMPANS, que lucha por la integración de las personas con discapacidad en la Cataluña central. La psicopedagoga y responsable de Formación e Inserción Laboral, Helga Iglesias, de AMPANS explica que la fundación nació para atender personas con discapacidad intelectual, pero desde hace 8 años también trabaja con un servicio pre-laboral con personas con enfermedades físicas, un colectivo que requiere un mayor apoyo, tanto moral como material. Ofrecen servicios basados en cuidar de las personas con discapacidad durante su etapa escolar y hasta los 20 años. Luego se decide si ésta persona es hábil para insertarse en el servicio laboral o si es mejor destinarla a una residencia para que reciba la atención que necesita y dedique su tiempo a labores no profesionales. Si se decide insertarla en el servicio laboral, cabe la posibilidad que vaya a un centro ocupacional, donde se le ofrecerá un contrato laboral no productivo y un plan de actividades ajustado a su persona. O puede que la destinen a una área laboral. Allí se encontrará con un centro especial de trabajo con personas con discapacidad que son contratadas por AMPANS y realizan servicios a otras empresas, como la jardinería Garden Ampans.

El centro especial de trabajo de AMPANS no cuenta con empresas ordinarias, todas las personas contratadas trabajan para la fundación. Se ofrece un trabajo protegido, dónde se destina un mayor apoyo a la persona y se prioriza la obtención de trabajo a personas con un certificado de discapacidad. De este modo, psicólogos y pedagogos pueden observar sus rutinas de trabajo y ayudarles a mejorar para, en un futuro, tener la posibilidad de ser contratados por una empresa ordinaria. AMPANS tiene convenios con empresas que, mediante una bolsa de trabajo, cubren necesidades de los trabajadores. Colaboran en el Programa Incorpora de La Caixa, un servicio de conexión entre empresas y trabajadores que cuenta con la colaboración de muchas de las grandes marcas: Decathlon, McDonald’s, Stradivarius… Incluso la misma UAB firmó un convenio con AMPANS para realizar trabajos en las bibliotecas del campus.

El Programa Incorpora tiene una metodología de funcionamiento un tanto peculiar. Cuando las empresas acuden al programa, éste las pone en contacto con AMPANS, quien facilita los nombres de las personas que están interesadas en el puesto de trabajo que se ofrece. La LISMI requiere que un 2% de la plantilla de la empresas esté formada por personas con discapacidad. A estas cifras, Matías Ballesteros, responsable de los asuntos de gestión humana de Decathlon, añade que “no tenemos en cuenta los porcentajes obligatorios ya que tenemos la voluntad de integrar a estas personas”. Menciona que el número total de trabajadores de la empresa varía según la temporada y que ello no les condiciona a contratar más o menos personas con discapacidad. Aunque advierte que “en las  temporadas donde el número de trabajadores con discapacidad aumenta se nos acumula más faena. Es verdad que ellos pueden hacer lo mismo que el resto de la plantilla, pero su ritmo de trabajo es bastante más lento.”

En las tiendas de Decathlon no hay jerarquías. Hay un responsable de cada sección que es el superior de los empleados de su zona. Ballesteros es el jefe de Deportes de Montaña, pero se convirtió en el encargado de gestionar los temas de contratación.

Actualmente, son 2 las personas con discapacidad que trabajan en el Decathlon de Manresa. Para poder acceder a un puesto, una de las condiciones que requieren es que seas estudiante universitario. Pero la empresa hizo una excepción cuando AMPANS le envió el contacto de un chico con discapacidad mental que dispone de estudios primarios y secundarios. Con él trabaja una chica con discapacidad física que estudia un grado en Medicina. Según Ballesteros, los beneficios de tenerlos en plantilla son ínfimos ya que la rentabilidad actual de la cadena no les supone la necesidad de ahorrar en gastos. Para Decathlon, cada municipio con tiendas se apoya en sus contactos locales, siempre velando por la seguridad del contratado. Por su labor, han sido reconocidos con el Premio Incorpora de La Caixa.

Helga Iglesias afirma que “no es habitual que las personas con estudios universitarios acudan a su ayuda. Aquí predominan personas con estudios primarios y secundarios”. El servicio de intermediación laboral de AMPANS analiza las necesidades de la vacante, tales como los conocimientos, habilidades y actitudes imprescindibles para desarrollar una tarea competitiva y de calidad. Mediante la bolsa de trabajo, se escogen los candidatos más adecuados y se lleva a cabo una formación inicial y continuada para el trabajador. Se realizan acciones de apoyo y seguimiento mediante un preparador laboral y asesoramiento y orientación para las personas del entorno laboral del empleado. Hechos que benefician a las empresas y a los trabajadores, quienes asumen puestos de trabajo productivo, remunerado y adaptado, además de contar con acompañamiento durante el proceso de incorporación, adaptación y consolidación de las tareas laborales.

LA INTEGRACIÓN DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD PSÍQUICA

Las discapacidades más contratadas son las de tipo físico, según el Programa Impuls. “Hay bastante miedo por parte de las empresas a contratar” apunta la responsable del proyecto, Carmen Monsolís. Hay prejuicios muy importantes de cara a que la persona que cuenta con la minusvalía tenga que coger más bajas o no rinda igual que los demás. También hay miedo por el gasto económico que puede suponer la adaptación. “Si el puesto de trabajo está bien adaptado, una persona con discapacidad rinde igual que otra. Si rinde menos es porque es menos hábil o no tan talentoso, no por la discapacidad en sí”, explica Monsolís de manera contundente.

Tienda multimarca Moltacte de Manresa. Autor: Sergi Lladó

Tienda multimarca Moltacte de Manresa. Autor: Sergi Lladó

Las discapacidades psíquicas están un poco más olvidado. No es el caso de Decathlon Manresa que, proporcionalmente, de los contratados con discapacidad hay equidad. Pero, para romper prejuicios y abrir las puertas del mercado a personas con discapacidad mental, existen iniciativas empresariales transformadoras como Moltacte, una cooperativa de segundo grado que cuenta con tres tiendas de ropa en las cuáles el 80% de su plantilla son personas con trastorno mental severo (TMS). Aunque pocos clientes lo notan, ya que “no hacemos publicidad ni bandera de nuestros objetivos sociales; queremos preservar la privacidad de la persona”, afirma Ana Artazcoz, socia del proyecto, quién cree que “las personas con una discapacidad física son más aceptadas que las que tienen una enfermedad mental, porque existe un estigma enorme en la sociedad”. Por ello, Moltacte inauguró en 2007 una tienda multimarca en Manresa.

Debido a su compromiso, ESADE selecciona el proyecto como uno de los diez más emprendedores de España, dentro de “Momentum project”, un ecosistema de apoyo a las empresas en colaboración con el banco BBVA. Esta ayuda les abrió las puertas de INDITEX. El grupo multinacional ha convertido a Moltacte en una de sus franquicias, ya que gestionan una tienda Stradivarius en Manresa y una de Massimo Dutti en Llagostera (Girona). El hecho que la cooperativa catalana contrate a personas con discapacidad permite a INDITEX cubrir con diferencia el 2% de plantilla obligado por la LISMI. Aunque estos son los éxitos actuales, no siempre han funcionado las tiendas. Abrieron un Mango en Manresa y otro multimarca en Sant Boi de Llobregat, que tuvieron que cerrar al poco tiempo, aunque no lo valoran como un fracaso, sino como un aprendizaje. Ana Artazcoz cuenta que su modelo de empresa es peculiar. “No queremos que se nos tache como los sociales. Somos una tienda más”. Su objetivo es demostrar que una empresa puede ser social y sostenible. “Nuestro proyecto no es negocio de nadie”, es una entidad sin ánimo de lucro que dedica sus beneficios anuales a reinvertir en las tiendas. En la actualidad no reciben ninguna subvención, aunque en sus inicios obtuvieron las ayudas que daba la Generalitat de Catalunya a las empresas que generaban empleo a las personas con discapacidad. Pero debido a la crisis económica, en 2011 se eliminaron. Eso sí, los trabajadores tienen el 50% de la seguridad social cubierta y sus sueldos no son distintos al 20% de la plantilla que no tiene ninguna discapacidad. La remuneración depende de un convenio establecido que marca categorías económicas según el puesto que ocupa cada empleado en la tienda. Unos contratos indefinidos, que se adaptan a las necesidades de cada persona, como en los horarios. “Nuestra idea es que se jubilen aquí”, explica Ana. Por ello, el proceso de formación es lento, específico e individual. Moltacte tiene un convenio de colaboración con el Centre de Salut Mental de la Fundació Althaia y la Oficina Tècnica Laboral del Projecte Mosaic para conseguir personas con enfermedades mentales registradas en su base de datos.

Mónica y su compañera de Moltacte atendiendo a una clienta. Autor: Sergi Lladó

Mónica y su compañera de Moltacte atendiendo a una clienta. Autor: Sergi Lladó

Esquizofrenia, trastorno bipolar o de la personalidad son las más habituales en las tiendas. Pero buscan contratar personal con la enfermedad estabilizada “porque tienen que trabajar, no somos un club social”, recalca la socia de la empresa. Aún así, Moltacte dispone de un equipo de apoyo con una trabajadora social que los forma en su actividad laboral y una psicóloga, que está 24 horas de guardia, que los visita cada semana y los atiende en privado. Artazcoz insiste en que “una pastilla no consigue su equilibrio. Cada enfermedad y persona es distinta” y lo ejemplifica con la historia de Mónica, una de sus trabajadoras. En 2013 la ONCE les concede el Premio Solidarios en su VIIª edición. El equipo de Moltacte propuso a sus empleados con discapacidad mental ir a recoger el premio y hacer un discurso. En ese momento, Mónica le confiesa a Ana que siempre ha admirado a aquellos que hablan en público. Y quiso intentarlo. “Preparó un discurso precioso. Ella misma superó su reto y eso que era una chica tímida, introvertida, que casi ni hablaba”. Ahora es la primera dispuesta a dar la cara (VÍDEO). Ana insiste en que “hay que separar enfermedad de personalidad. A veces lo primero sirve de muleta para justificar negativas. El ‘no puedo’ en una enfermedad es muy cómodo, pero, ¿lo has intentado?”.

La mayoría de empresas que contratan a personas con discapacidad integran a todos sus empleados de igual manera, adaptándose a las necesidades de cada uno. Una opción que se está generalizando para causar un cambio en la mentalidad de la sociedad.

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Acudimos a las sedes del PIUNE y la ONCE

El viernes 24 de abril el equipo de OportUNIdad a la discapacidad tuvo dos citas. La primera a las 10 de la mañana en el campus de la Universitat Autònoma de Barcelona. Exactamente, en la plaza Cívica, en la sede del PIUNE para encontrarnos con Judit Oliver, coordinadora y psicopedagoga del servicio, para que nos contara sus labores en la universidad. Tras hora y media de charla, cogimos el coche rumbo a Barcelona. Paramos en Plaza España, donde se encuentra el edificio de la ONCE. Allí nos esperaba Rosa Gallart, encargada de acudir una vez a la semana a la UAB para tratar los temas relacionados con los alumnos con discapacidad visual. Otra hora y media conversando con una profesional que nos contó su experiencia sin tapujos.

En este vídeo de 1 minuto podéis ver cómo fue esa mañana de viernes:

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“LA CLAVE PARA UNA COMPLETA INTEGRACIÓN ES LA FORMACIÓN DE PROFESORES”

ATENCIÓN A LA DISCAPACIDAD VISUAL EN LAS UNIVERSIDADES

Por Maria Moya y Clàudia Ramos

Rosa Gallart reitera su preocupación por la falta de formación a los docentes que tratan con personas con discapacidad visual. Para ella, la clave del cambio está en una sociedad bien informada.

Rosa, profesional de la ONCE y colaboradora del PIUNE desde hace más de 20 años, nos enseña cuáles son las pautas para lograr la total integración en la universidad de los estudiantes con discapacidad visual. Desde la sede de educación de la ONCE hizo hincapié en los recursos que la entidad concede a los universitarios.

Maria y Clàudia entrevistando a Rosa Gallart en las oficinas de la ONCE. Autoría: Sergi Lladó

Maria y Clàudia entrevistando a Rosa Gallart en las oficinas de la ONCE. Autor: Sergi Lladó

OPORTUNIDAD A LA DISCAPACIDAD: En la web de la ONCE hemos podido leer que solamente entre el 5 y 6% de las personas con discapacidad tienen estudios universitarios hoy en España, a pesar de que la estrategia europea 2020 nos habla de un horizonte de un 40%. ¿Cuáles son las causas de este bajo porcentaje?

ROSA GALLART: Particularmente, aquí en Cataluña no tengo la sensación de que las personas con discapacidad visual que no acceden a la universidad sea por un problema de falta de recursos. Creo que en otros colectivos sí que hay un desajuste más importante.

OD: ¿Qué causas podrían provocar que este porcentaje fuera tan bajo?

RG: Hay chicos y chicas que tienen más ganas de estudiar que otros. Al hablar de datos de personas con discapacidad nos referimos a una parte de la sociedad más reducida, y no por el hecho de tener una discapacidad tienes la obligación de ser estudiante universitario.

OD: Entonces, ¿podría ser porque no reciben apoyo suficiente estas personas para lanzarse al mundo universitario?

RG: No, ya que reciben apoyo desde los 0 años. Las personas con discapacidad visual tienen un profesional asignado para cada etapa. Aunque como los datos son a nivel estatal, debo decir que no puedo saber si se produce lo mismo que aquí, en Cataluña, ya que hay otros condicionantes en el resto de España.

OD: ¿Qué tipo de apoyo reciben desde la ONCE? ¿Psicológico o material?

RG: Desde la ONCE tratamos con alumnos de seguimiento, que vienen de bachillerato y ya han estado atendidos antes por otros profesionales; y alumnos de nuevo acceso, que se incorporan a la universidad con las pruebas de mayores de 25. En este caso, suelen tener un problema visual reciente y por tanto, deben aprender nuevas técnicas. Nosotros miramos la situación en la que se encuentra el alumno y hacemos un seguimiento personal. La ONCE les facilita los medios tecnológicos o lo que identificamos como “adaptación del puesto de estudio”, que son materiales que se prestan durante todo el tiempo que puedan justificar que están estudiando. Este material es cedido desde la ONCE a los afiliados siempre que justifiquen el uso. Por otra parte, si vemos que están en un momento de fragilidad le podemos recomendar el servicio de atención psicológica que ofrece la ONCE. Pero todo esto sólo son sugerencias, los alumnos como adultos son quienes toman las decisiones.

“A todos los estudiantes que acuden a nosotros les damos espacio y les proporcionamos la seguridad de que actúen solos”

Rosa explicando a Clàudia y Maria el funcionamiento de los servicios de la ONCE. Autoría: Sergi Lladó

Rosa explicando a Clàudia y Maria el funcionamiento de los servicios de la ONCE. Autor: Sergi Lladó

OD: ¿La ONCE también aporta subvenciones o alguna ayuda económica a estudiantes universitarios afiliados?

RG: Sí, hay un programa de ayudas al estudio durante todas las etapas académicas. Aunque tiene una serie de requisitos. Cada año se abre un plazo de presentación de documentación y a partir de la información obtenida se resuelve si se aportará o no la beca. Esta beca existe para todos los cursos, no sólo para la universidad.

OD: ¿Estas becas proceden de los fondos de la ONCE o existe algún tipo de acuerdo con el Estado para que subvencione parte de las ayudas?

RG: A nivel estatal no lo sé, pero a nivel autonómico puedo decir que el centro de recursos de la ONCE de aquí tiene un acuerdo con la Generalitat. De hecho, los equipos de maestros son “compartidos”, es decir, que están formado por maestros de la ONCE y de la propia Generalitat. El préstamo de materiales que se hace durante el periodo académico en la enseñanza obligatoria también es compartido. Trabajamos de forma colaborativa.

OD: Y respecto a las salidas profesionales, ¿lleváis a cabo algún programa de inserción laboral para las personas que lo solicitan?

RG: Hay un servicio que depende de la Delegación Territorial donde se llevan a cabo diferentes tipos de actividades relacionadas con la inserción laboral, las prácticas educativas etc. Antes funcionaba como una bolsa de trabajo: se coordinaban estudiantes y empresas, haciendo perfiles de los solicitantes del puesto de trabajo u ofreciendo información necesaria. Ahora han incorporado otro tipo de prácticas anteriores incluso a la finalización de los estudios. Éste es un programa para todas las personas afiliadas a la ONCE, tanto universitarios como no universitarios. 

Rosa hablando sobre su experiencia personal en el ámbito del trato con personas con una discapacidad visual. Autoría: Sergi Lladó

Rosa hablando sobre su experiencia personal en el ámbito del trato con personas con una discapacidad visual. Autoría: Sergi Lladó

OD: A parte de proporcionar ayudas para mejorar el futuro laboral de las personas con discapacidad visual, la ONCE, conjuntamente con el PIUNE, desarrolló un programa de infoaccesibilidad”¿de qué trata?

RG: Es un proyecto que consiste en hacer accesibles todos los equipos del campus para las personas con discapacidad. Se adaptaron todos los equipos informáticos a través de licencias concurrentes. Un ejemplo es la implantación del programa ZoomText que es una herramienta de acceso para personas con deficiencia visual. También dotaron a las bibliotecas de lupas de televisión. El programa de infoaccesibilidad consistía en que cualquier sala de informática y cualquier biblioteca fuera accesible a los estudiantes con discapacidad visual. Además, también se han adaptado las cabinas de estudio de la hemeroteca y las demás bibliotecas de la universidad.

OD: ¿Qué papel tiene la ONCE en la Universidad Autónoma de Barcelona?

RG: La ONCE y la UAB tienen un convenio. Como con otras universidades, ofrecemos servicios como la prestación de materiales, la mutua coordinación para ayudar a los estudiantes con necesidades educativas especiales y, en particular, el trabajo de atención a los estudiantes. A través de ONCE se interviene con las personas con discapacidad visual desde el momento de la detección, y se hace un acompañamiento desde entonces y durante toda la etapa educativa hasta la universidad. Nuestro trabajo con los universitarios es el seguimiento del proceso anterior con un objetivo básico: garantizar el acceso a la información, la igualdad de oportunidades y asesorar a los profesores con el fin de que estos alumnos tengan la máxima autonomía para prepararse para el mundo laboral.

OD: Desde la ONCE ¿Cómo combatís la exclusión que pueda haber en este ámbito académico?

RG: No quiero pensar que tengamos que combatirla, quiero pensar que no hay una exclusión. Pero sí es verdad que es necesaria o imprescindible la formación a los docentes. Me parece muy preocupante que un docente se sienta agraviado por el hecho de tener en su aula uno o más estudiantes con discapacidad visual. Es muy grave, contando además que nosotros nos ofrecemos como ayuda. Cuando un profesor se encuentra en la aula con un estudiante con una discapacidad visual y nunca ha trabajado con nadie con éste tipo de discapacidad, es normal que no sepa cómo hacerlo. Allí estamos nosotros para darle esas pautas. No siempre el profesor está dispuesto, por eso creo que la formación es básica y fundamental.

OD: ¿Consideras que los profesores deberían prestar más atención a los alumnos con discapacidad visual que a los demás?

RG: Creo que deberían prestar la atención adecuada. El profesor debería atender a cualquier alumno que tenga necesidad de pedir más información. Y el profesor tiene que saber si lo que él está explicando les está llegando. Es un tema de acceso a la información, y no siempre el profesor se preocupa de esto. No es que tengan que tener una atención especial sino la misma que el resto de los estudiantes. El profesor debe preocuparse de cómo las personas con discapacidad pueden acceder a toda la información.

OD: ¿Y cómo crees que es la aceptación por parte de los alumnos hacia compañeros de su clase con discapacidad visual?

RG: Va a depender mucho de las habilidades del alumno. Y en determinadas carreras, del profesor. Creo que es fundamental que el profesor sepa gestionarlo. Hay que promover una interrelación y saber que una persona con discapacidad visual podrá hacer lo mismo, aunque sea de otra manera. Si no se sabe gestionar esto puede causar algún tipo de desajuste. También va a depender de los recursos del estudiante. Un estudiante que no quiere que los compañeros sepan que tiene un problema visual podrá tener un problema de relación que los demás no van a entender. Hay un poco de todo.

OD: En conclusión, ¿podríamos decir que se han integrado correctamente?

RG: Personalmente, creo que en general hay una buena inserción. Si es cierto que por parte de algunos sectores del profesorado e incluso del alumnado siguen habiendo ciertas reticencias. Pero está muy relacionado también con las habilidades que tiene el estudiante. Es un encaje que depende de muchas piezas, no siempre “el encaje” funciona bien.

Maria y Clàudia escuchando atentamente las reflexiones de Rosa. Autoría: Sergi Lladó

Maria y Clàudia escuchando atentamente las reflexiones de Rosa. Autor: Sergi Lladó

OD: Entonces, ¿podrías decir que las habilidades personales que tiene un estudiante determinan los años que tarda en acabar un grado?

RG: Dependerá. Sí que es cierto que depende de con qué recursos se trabaje es más costoso acabar el grado. No podría decir que la mayoría duran más años porque no lo tengo calculado. Hay muchos estudiantes que se van sacando el curso cada año. Depende del caso. Nosotros recomendamos que se partan el curso por tranquilidad. Aunque sólo sea durante el primer año, para que entren en el ambiente. A veces, la dedicación en horas fuera de clase es mucho mayor, hay más cansancio y en ocasiones se tarda en adaptarse los materiales que usarán. Es cierto que hay aspectos que hacen más lento el proceso.

OD: ¿Es diferente en algún aspecto el grado universitario para una persona con discapacidad?

RG: Las personas con discapacidad tienen que cumplir con el mismo número de créditos que cualquier otro estudiante. Aunque en algunas situaciones se plantee por parte del equipo docente que se curse de diferente manera las asignaturas. En lo único que intervenimos nosotros es para las cosas que sabemos que la persona con discapacidad visual no podrá hacer y determinar cómo se pueden evaluar. Estamos totalmente en contra de la discriminación positiva, porque una persona no vea no tiene que dejar de hacer cosas. Hay que ajustar la evaluación y tenemos que conseguir que la evaluación sea normalizada. No se puede pensar que un título que obtenga una persona con discapacidad visual sea diferente a un título que obtenga cualquier otro estudiante. ¿Cómo podemos pretender que se incorporen en la misma empresa si tienen diferente valor respecto a la titulación?

“No se puede pensar que un título que obtenga una persona con discapacidad visual sea diferente a un título que obtenga cualquier otro estudiante.”

OD: ¿Habéis tenido a algún estudiante que hayáis ofrecido vuestros servicios y se haya mostrado reacio?

RG: Sí. Nosotros somos un servicio y el alumno es un adulto que decide por si solo. Atendemos al alumno y al centro, entonces, hay chicos y chicas que desde pequeños han tenido una persona velando por ellos. Pero llega un momento que cuando la enseñanza no es obligatoria, no actuamos si el estudiante no quiere. El problema vendría si esa persona no quiere que nosotros actuemos y el alumno no puede resolver ciertas cosas él sólo. Nosotros les damos espacio y les proporcionamos la seguridad de que actúe. La participación que hacemos con un estudiante de primero y con uno de cuarto no tiene nada que ver.

OD: En resumen, ¿hay igualdad de oportunidades en el ámbito universitario?

RG: Para entrar hay una reserva de plazas para los estudiantes con discapacidad. Además, por ley hay presupuestos destinados a ayudas económicas. Así que para entrar a la universidad considero que sí que hay igualdad de oportunidades. Para los estudios, dependerá de la persona. A alguien que necesite más adaptaciones le recomendamos que se parta el curso. No es un problema de capacidad.

OD: Para terminar, ¿consideras que estamos en una sociedad en la que hay que romper barreras para acabar con determinadas opiniones respecto a las personas con discapacidad visual? ¿Crees que todavía existe esa conciencia de que a lo mejor no pueden estudiar igual que una persona que no tiene discapacidad?

RG: Sí, creo que todavía falta mucha información, aunque cada vez menos. Hace falta incorporar que las personas con discapacidad sean parte de la cotidianidad. Si que es cierto que una persona que no ve, habrá cosas que no podrá hacer, no nos tenemos que engañar, pero hay otras muchas que sí que podrá hacer de otra manera. Es cuestión de saber los recursos de los que dispone. Todavía hay que romper muchas barreras aunque se haya avanzado mucho. Si observamos la realidad de hace 20 o 25 años atrás, esto no tiene nada que ver. Pienso que la universidad es uno de los sitios clave para cambiar este pensamiento. Reitero mi preocupación por la formación de los docentes porque ahí es donde quizás esté el problema.

“Estamos en contra de la discriminación positiva, nadie debería pensar ‘¡ay pobre!’ o ‘si no ve no lo podrá hacer’.”

OD: ¿Y cómo puede solucionar este problema?

RG: La voluntad de formarse. Nosotros estamos dispuestos a formar. Es un tema complicado y tiene que haber un cambio de chip.

OD: A nivel general, en esta sociedad ¿dónde consideras que está la clave para que cambien estas opiniones?

RG: En la sociedad debería haber suficiente información, normalidad y modelos. Creo que es problema de experiencia vital. Si tienes un compañero en clase que tiene una discapacidad visual o que tiene parálisis cerebral, con el tiempo, se incorpora y se normaliza en el entorno. A través de la información, la formación y de llevar a la práctica la inclusión. A día de hoy esta palabra es sólo un concepto, no se lleva a cabo. Es necesario un cambio radical en la forma de pensar y actuar y, hasta que éste no se produzca, no podremos avanzar como sociedad.

  • “Nuestros objetivos son: garantizar el acceso a la información, la igualdad de oportunidades y asesoramiento a los profesores”
  • Desde la ONCE se pretende que los alumnos tengan la máxima autonomía para prepararse para el mundo laboral.
  • “Estamos totalmente en contra de la discriminación positiva, porque una persona no vea no tiene que dejar de hacer cosas”

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“NO HAY QUE DISCRIMINAR NI EN POSITIVO NI EN NEGATIVO, SINO BASARSE EN LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES”

ATENCIÓN A LA DISCAPACIDAD EN LAS UNIVERSIDADES

Por Sergi Lladó e Irina Sierra

La coordinadora del Programa de Integración para los Universitarios con Necesidades Especiales (PIUNE) insiste en la necesidad de formar al profesorado y alumnado para la plena integración y normalización de la situación de los estudiantes con discapacidad.

Judit Oliver consiguió hacernos un hueco, de una hora y media, en su apretada agenda para conversar en la oficina del PIUNE. Aunque ella es psicopedagoga, desde hace 2 años ejerce de coordinadora de la organización por una sustitución. Se licenció en psicología por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y lleva trabajando para la organización desde 2005, momento en que se profesionaliza el servicio de atención a la discapacidad.

Sergi Lladó e Irina Sierra entrevistando a Judit Oliver en la oficina del PIUNE en la UAB. Autoria: Clàudia Ramos

Sergi Lladó e Irina Sierra entrevistando a Judit Oliver en la oficina del PIUNE en la UAB. Autor: Clàudia Ramos

OPORTUNIDAD A LA DISCAPACIDAD: ¿Cuándo se planteó la UAB llevar a cabo un proyecto para facilitar la integración de personas con discapacidad en el ámbito académico?

JUDIT OLIVER: El PIUNE nace en 1992 siendo un servicio para los estudiantes que no querían cumplir con el servicio militar y tenían la opción de ser objetores de conciencia. Este primer proyecto surgió junto a los movimientos sociales. Era gestionado por voluntarios que daban soporte a las personas con discapacidad que se matriculaban en el campus. En 2005 hay un giro en el planteamiento estratégico, tanto desde la Fundació Autònoma Solidària como desde la propia universidad, y se profesionaliza el servicio.

OD: ¿Qué objetivos pretende alcanzar el PIUNE?

JO: El objetivo es garantizar el principio de igualdad de oportunidad en acceso al enseñamiento superior y que todos los estudiantes puedan realizar sus estudios en igualdad de condiciones. El PIUNE promueve las acciones necesarias para la atención a los alumnos con discapacidad y facilitar su participación y plena integración dentro del campus. Además, implica a toda la universidad en la normalización de su situación. Se trabaja creando sinergias en todos los servicios, áreas y facultades.

“La idea es empoderar a las personas con discapacidad; respetamos el nivel de independencia para que el estudiante tome las riendas de su formación”

OD: ¿Cómo se llevan a cabo estas sinergias?

JO: Este curso 2014-2015, por ejemplo, se ha implementado la figura del tutor/a de los estudiantes con necesidades educativas específicas. En cada facultad hay un tutor que garantiza que el estudiante disponga de todas las adaptaciones; garantizar la accesibilidad, no únicamente la física, sino también referente a la información, la comunicación… Es el responsable de informar al profesorado o coordinadores de las recomendaciones que elabora previamente el PIUNE en un informe para que el estudiante pueda seguir sus estudios en igualdad de condiciones.

Judit explicando la labor del PIUNE en la universidad. Autoria: Clàudia Ramos

Judit explicando la labor del PIUNE en la universidad. Autor: Clàudia Ramos

OD: En cursos anteriores, ¿quién gestionaba este informe y ejercía este rol?

JO: Anteriormente este informe se derivaba al coordinador de titulación, que era el intermediario. Las facultades de Comunicación y Traducción fueron pioneras en nombrar este tutor de forma institucional por su equipo de decanato.

OD: ¿Por qué hasta este curso no se había introducido esta figura?

JO: El PIUNE siempre ha pedido que haya un único interlocutor con un seguido de tareas. Esto se implementa porque hace dos cursos se diseñó el Plan de Acción Tutorial para Estudiantes con Discapacidad en la UAB, que se empieza a aplicar este año. Según este plan, los estudiantes con discapacidad no solo tienen que ser atendidos por servicios sino que deben integrarse en el ámbito universitario. Además, el Estatuto del estudiante universitario dice que se promoverá la tutoría y el acompañamiento de las personas con necesidades específicas.

OD: ¿En qué documento se basa el PIUNE para ayudar a los estudiantes?

JO: Hay un compromiso firme de la UAB con este tema, que se concreta en el Reglamento de Igualdad de Oportunidades para Personas con Necesidades Especiales, aprobado por la junta de gobierno en 1999. Un documento clave y referente para otras universidades del territorio español y otros servicios que han venido a ver cómo se organiza el organismo y cuáles eran las normativas internas que se cumplían. Fue uno de los principios que actualmente cumple el PIUNE, porque el reglamento sigue vigente, bajo el lema “Nada para nosotros sin nosotros”.

EL SERVICIO Y SU LABOR UNIVERSITARIA

OD: ¿El PIUNE es un organismo independiente de la UAB?

JO: La UAB encarga a la Fundación Autónoma Solidaria (FAS) que gestione el Servicio de Atención a Personas con Discapacidad a través del PIUNE. Estamos dentro de la FAS, pero somos independientes, aunque nuestras actuaciones van de la mano del Observatori per la Igualtat, una entidad que marca las políticas de igualdad, sobre todo de género y discapacidad.

OD: ¿El personal del PIUNE es voluntario?

JO: En la FAS hay voluntarios; en el PIUNE, trabajadores. No podemos depender de voluntarios como en la década de los 90. Actualmente somos siete personas. Una coordinadora, una psicopedagoga, una que se encarga de los recursos tecnológicos, otra para el transporte adaptado y acompañamientos a pie. Además de un becario con un doctorado y, excepcionalmente, dos voluntarias europeas.

“El PIUNE actúa en relación a la discapacidad de cada persona. Mejoramos bajo necesidad específica, porque son millones de euros.”

OD: ¿Es fundamental este tipo de servicio en las universidades?

JO: Todas deberían de contar con algún organismo de atención. En algunas universidades dependen del vicerrectorado de estudiantes, en otras de una oficina de acción social. Es un tema político. El servicio tiene que estar sí o sí porque viene marcado por la legislación. El PIUNE es pionero porque se implementó cuando aún no había una normativa que lo dictaminase.

OD: ¿Se tuvo que obligar a las universidades a implantar estos servicios?

JO: Los derechos de las personas con discapacidad están legislados y todas las universidades han establecido estas medidas para ser más accesibles. Uno de los aspectos clave fue en 2003, aproximadamente, cuando los estudiantes con discapacidad consiguieron la gratuidad de la matrícula si presentan un certificado donde se verifique que tiene más de un 33% de grado de discapacidad.

OD: ¿La UAB está adaptada para personas con discapacidad?

JO: Sí. Se ha hecho una inversión de accesibilidad y las facultades nuevas están diseñadas sobre el principio del diseño universal. Cada estudiante que viene le hacemos un Plan Individual de Atención (PIA) con todas las adaptaciones o recursos que necesitará para poder estudiar en igualdad de condiciones. El PIUNE actúa en relación a la discapacidad de cada persona. Mejoramos bajo necesidad específica, porque arreglar todas las barreras del campus resulta complicado porque son millones de euros.

 OD: Por hechos como estos, ¿ha aumentado el número de personas que acuden al PIUNE a solicitar ayuda?

JO: Sí. En el censo de la UAB del año pasado había 300 alumnos con algún tipo discapacidad y el PIUNE atendió alrededor de 170.

LA ATENCIÓN A LOS ESTUDIANTES

OD: Y de éstos, ¿cuáles son las discapacidades más tratadas por el PIUNE?

JO: Hay mucha variedad, sobre todo las físicas y sensoriales (discapacidad visual y auditiva).  Aunque en los últimos años se ha incrementado el número de estudiantes que presentan trastornos de aprendizaje (dislexia, déficit de atención, hiperactividad). Y aparecen nuevos perfiles, como trastornos mentales.

El equipo y la coordinadora del PIUNE conversaron casi una hora. Autoria: Clàudia Ramos

El equipo y la coordinadora del PIUNE conversaron casi una hora. Autor: Clàudia Ramos

OD: ¿Los atendéis también desde la vertiente psicológica?

JO: Abordamos las dificultades académicas, pero, desde la perspectiva psicopedagógica: dificultad de acceder a algún tipo de información, de organizarse con una asignatura; orientamos en las elecciones de créditos. Los casos que necesitan ayuda psicológica los derivamos al Servei Assistencial de Salut de la Autónoma.

OD: Hacéis un seguimiento psicopedagógico.

JO: Aunque no todos lo necesitan. Pero sí que hay casos que lo requieren, dando un espacio de confianza y plena confidencialidad. Todos los datos recogidos en el PIUNE cumplen con la Ley de Protección de Datos, firmada por el estudiante. Nuestra filosofía es saber que los alumnos se dirigen a nosotros voluntariamente.

OD: ¿Cómo se da a conocer el organismo a los estudiantes?

JO: Se hace difusión mediante jornadas de puertas abiertas o sesiones de bienvenida. Pero no contactamos con los estudiantes, son ellos los que eligen acudir al PIUNE. El colectivo de personas con discapacidad es un grupo muy heterogéneo y a veces hay que ser un poco cuidadoso con ser demasiado pro-activo, ya que esto no es del agrado de todo el mundo.

OD: ¿Los estudiantes acuden al PIUNE en su primer curso?

JO: Muchos otros deciden venir el segundo o tercer año. Aquí hay un principio de decisión personal. Si alguien considera que no tiene ninguna necesidad de adaptación es totalmente respetable.

“El PIUNE tiene que ser cuidadoso con ser demasiado pro-activo, ya que esto no es del agrado de todo el colectivo”

OD: Una vez se da este primer acercamiento, ¿qué seguimiento se le da al alumno?

JO: La idea es empoderar un poco a las personas. Normalmente se hace un seguimiento de tres tutorías a lo largo del año. Aunque si todo marcha bien, el seguimiento no es tan exhaustivo, sino que respetamos el nivel de independencia para que el estudiante tome las riendas de su formación y decida cuando necesita más o menos apoyo. El primer año se suele hacer un mayor seguimiento y cuando hace las prácticas o va a ser insertado en el ámbito laboral.

OD: Por lo tanto, al salir de la universidad, ¿tienen los estudiantes con discapacidad las mismas posibilidades de encontrar trabajo que el resto?

JO: Las posibilidades son diferentes. Desde el PIUNE hemos incorporado el programa UAB Impuls, que ofrece acciones de orientación e inserción laboral para los que han acabado la titulación o han superado más de la mitad de los créditos. Aunque buscar trabajo en este momento es complicado.

OD: Así que, ¿el PIUNE ejerce de guía para estas personas?

JO: No queremos hacer un rol de sobreprotectores. Pensad que no todo el mundo tiene el mismo nivel de autonomía, ni la misma discapacidad, ni tampoco las mismas herramientas. Ojalá el PIUNE no tuviera que existir, eso querría decir que el profesorado de la universidad está sensibilizado y que las facultades están atendiendo a la diversidad de sus estudiantes.

Judit contando si el profesorado está sensibilizado con la causa. Autoria: Clàudia Ramos

Judit contando si el profesorado está sensibilizado con la causa. Autor: Clàudia Ramos

OD: ¿No está sensibilizado el profesorado?

JO: El profesor necesita que se le forme. Entendemos que no sepa cómo proceder a la hora de hacer una tutoría para estos estudiantes o cómo ayudar a una persona con alguna discapacidad, si no ha sido informado. No es una crítica, al contrario. Hay que promover que el profesorado tenga herramientas para que se sienta seguro ante las necesidades de un estudiante.

OD: ¿Qué medidas se llevarán a cabo para formar a los docentes?

JO: Con la implementación del Plan Tutorial se persigue una formación específica para tutores y abierta al profesorado para dar respuestas a las nuevas necesidades y a los nuevos perfiles como estudiantes con dislexia o Transtorno por Déficit de Atención (TDA). Hay que saber cómo atenderlos, no queremos hacer ni una discriminación positiva ni negativa, sino basarnos en el principio de igualdades de oportunidades y equidad. En general, el profesorado de la universidad responde. A veces le decimos al tutor que les diga a estos estudiantes que vengan al PIUNE, pero no siempre acuden.

OD: ¿Actúan erróneamente los estudiantes que no os piden ayuda?

JO: No porque son personas adultas e independientes. Ellos deciden y eligen en sus vidas qué quieren hacer y a dónde quieren ir. Nosotros les tendemos la mano, pero la última palabra la tienen siempre los estudiantes.

  • “Nuestra filosofía es saber que los alumnos se dirigen a nosotros voluntariamente.”
  • “No todo el mundo tiene el mismo nivel de autonomía, ni la misma discapacidad, ni las mismas herramientas.”
  •  “Ojalá el PIUNE no tuviera que existir, eso querría decir que el profesorado de la universidad está sensibilizado.”

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Sònia: “El sobreesfuerzo que tengo que hacer me hace apreciar más mis logros”

Por Irina Sierra

“Siempre he tenido muy claro que quería ir a la universidad, aunque las ganas de hacer lo que realmente me gustaba fueron el empujón para llegar hasta donde estoy hoy” manifiesta Sònia Ribera, de 19 años y natural de Lleida (Alentorn). Sònia tiene desde que nació  atrofia del nervio óptico en ambos ojos, una minusvalía que viene determinada por los genes. Su visión es muy reducida; solo puede ver un 0’5 de un total del 100%, por lo que debe forzar mucho la vista para poder ver. Le detectaron el problema cuando apenas tenía año y medio aunque no le han operado desde entonces porque desconocen las causas de su enfermedad. A lo largo de su vida su familia siempre ha sido su principal punto de apoyo. “Esto siempre se vive con un poco de miedo, de incerteza, de no saber cómo irán las cosas” cuenta. “Mis padres siempre se han preocupado, aunque eso es bastante común en todos los padres, es decir, estoy segura que si no fuese por esto sería entonces por otra cosa. En general lo llevan bien pero es que tampoco hay otra manera de llevarlo porque si el problema no tiene solución no nos podemos amargar la vida”.

Sònia trabajo con la tele-lupa. Autor: Irina Sierra

Sònia estudiando con la tele-lupa. Autor: Irina Sierra

A pesar de que la joven  ha tratado de vivir con total normalidad desde que tiene uso de razón piensa que todo cuesta en esta vida, aunque “no deja de ser un proceso más de aceptación”. “Al principio cuando eres pequeño no piensas demasiado; juegas y estás más ocupado pensando en otras cosas, pero a medida que te haces mayor te das cuenta que no puedes hacer muchas de las otras cosas que hacen los demás, como ir en bici, por ejemplo”. Sònia, a día de hoy, admite que hay muchísimas cosas que requieren un gran esfuerzo por su parte pero que es ese sobreesfuerzo lo que le hace apreciar más sus logros, superarse, sentirse realizada y orgullosa.

De pequeña iba a un instituto situado al lado de su pueblo, un centro no muy grande. Cuenta que esto último le facilitó mucho las cosas porque los profesores siempre estaban encima de ella, muy metidos con el tema. Sacaba buenas notas y se sentía siempre interesada por las cosas que allí se hacían. Aunque además de su familia y su escuela también recibió el apoyo de los profesores de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos de España). Esta última asociación fue imprescindible para facilitarle el soporte académico, es decir, libros especialmente adaptados a su caso, una tele-lupa para poder ampliar  la información tanto a distancia como sobre su escritorio, o pizarras digitales que le permitiesen estudiar y seguir las clases.

A pesar de la discapacidad con la que Sònia lleva viviendo 19 años, actualmente está cursando el segundo año de Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona. Este paso también supuso un cambio importante en su vida, ya que tuvo que mudarse a Barcelona y abandonar su lugar de origen, que como anécdota explica que tan solo tenía 120 habitantes. “Los comienzos siempre son difíciles para todo el mundo aunque para mí más. El hecho de conocer gente nueva e ir a la universidad era algo extraño”. A pesar de ello, sigue explicando, siempre ha sido una persona muy  dispersa y curiosa, a la que le encanta conocer cosas nuevas y estudiar, aunque también muy indecisa. “Tuve que decantarme por un camino; no podía escoger 50 carreras… al final me atrajo periodismo y todo lo que hay detrás de la comunicación; cómo decir una cosa, qué gestos emplear, qué tono utilizar para cada momento…”.

“Los comienzos siempre son difíciles para todo el mundo aunque para mí más”

La joven da constancia de cómo fueron sus comienzos en la universidad. “El primer año fue caótico; la universidad era un espacio inmenso para mí acostumbrada a deambular por los pequeños pasillos del que había sido mi instituto toda la vida. No conocía a nadie y muchas veces, al no ver bien, no saludaba a personas de las que poco a poco me iba haciendo amiga. Recuerdo que esto me preocupaba en especial porque no quería que pensaran que era una borde o una maleducada”. Al preguntarle si hubo alguna institución en la que apoyarse durante ese proceso de ingreso y adaptación en la facultad nos habla del Programa para la Integración de los y las Universitarias con Necesidades Especiales (PIUNE), desarrollado por la Fundación Autónoma Solidaria. Este organismo promueve medidas de soporte (atención, acogida, asesoramiento personalizado, servicio de transporte adaptado, adaptaciones de infraestructuras, sensibilización, etc.) a aquellos estudiantes con algún tipo de minusvalía durante el tiempo que cursan sus estudios en la facultad.

Cuando un alumno llega a la universidad y solicita ayuda externa es entonces cuando entra en juego el papel del PIUNE. En un primer momento el estudiante, junto con el profesor encargado de las discapacidades, firman una especie de contrato donde ambas partes se ponen de acuerdo para darse de alta en el servicio y proporcionarlo, respectivamente. Antes, sin embargo, el alumno deberá presentar un informe donde se exponga el tipo de discapacidad que tiene. Una vez hecho este trámite existe una web de ayuda que se utiliza para organizar el material que el alumno requerirá, a medida que el curso avanza, para llevar a cabo determinadas actividades referentes a las asignaturas cursadas. “Normalmente, sobre todo los primeros años, están bastante detrás de uno. Es decir, suelen ir preguntando si el servicio cumple con sus necesidades y si se necesita algún otro tipo de facilidad. Aunque yo siempre he sido muy independiente y en mi caso he ido haciendo cosas por mí misma, aunque supongo que esto también depende de hasta dónde te permita hacer el tipo de minusvalía que uno tiene”.

No obstante, el PIUNE no tan solo se dedica a la integración de los alumnos con discapacidad, sino que también pretende adaptar los espacios y las infraestructuras a ellos. Sònia nos cuenta que “las infraestructuras están suficientemente bien adaptadas, aunque se podrían mejorar. Por ejemplo, el número de  los despachos junto con el nombre de los profesores tendrían que ampliarlos. Es decir, si has de hacer tutorías, que es lo más común en la universidad, el primer lugar al que acudes es al despacho, y en mi caso me cuesta bastante dar con ellos”. Cree que a pesar de haber gente que puede ayudarte ese sería uno de los aspectos que el servicio debería mejorar de cara a personas que se encuentren con el mismo problema que el suyo. A pesar de ello  aclara que habla de su caso en particular y que, posiblemente, haya adaptaciones óptimas para el resto de personas que padezcan otros tipos de discapacidades.

Sònia Ribera junto a Irina Sierra tras la entrevista. Autor: Irina Sierra

Sònia Ribera junto a Irina Sierra tras la entrevista. Autor: Irina Sierra

Sin embargo, el PIUNE no es el único proyecto que ha desarrollado la Fundación Autónoma Solidaria. Esta última organización también ha creado una Guía de docencia universitaria y necesidades especiales dirigida, principalmente, al profesorado universitario, a quienes se les trata de facilitar el contacto de forma directa con estudiantes discapacitados a pesar de no tener, en muchos casos, conocimientos de sus minusvalías. Esta guía pretende facilitar a los docentes el acercamiento a personas con algún tipo de problema auditivo, visual, motor u otras dificultades como las del lenguaje y la comunicación. Pues es muy importante para el proceso de inclusión que haya un grado de implicación elevado. “Muchos profesores se implican en el problema e intentan hacer todo lo que está en su mano, aunque claro, siempre hay excepciones…profesores que no entiende la situación y actúan de forma pasiva”.

Para finalizar la entrevista le pregunto a Sònia como se definiría como persona. “Yo me sé vender muy bien eh”, bromea entre risas. “Creo que soy una persona inteligente, curiosa y bastante perfeccionista. Lo que me caracteriza mucho es que soy feliz, es decir, creo que esto no es un estado de ánimo sino más bien una manera de ser, y yo lo soy, a pesar de mi situación. También soy empática, y me gusta muchísimo compartir, escuchar a la gente. A veces tengo muchas contradicciones dentro de mí pero que en el fondo me gustan. Es decir, no me gusta categorizarme en algo sino serlo todo. Negativo…es que soy muy nerviosa y muy autoexigente, y esto no siempre es bueno porque a veces me enfado conmigo misma. También muy impulsiva, aunque todas las cosas negativas que tengo o las intento mejorar o si no puedo cambiarlas las acepto porque ya forman parte de mí”.

“Si hubiese visto bien sería una persona totalmente distinta”. La joven cree que su situación le ha hecho madurar mucho más rápido que las demás personas de su edad. También porque el hecho de ver el mundo a su manera le ha provocado sensaciones distintas. “Es algo que te influencia en tu vida de a diario”, reitera, “algo de lo que no puedes escapar, que te persigue para el resto de tu vida, aunque es precisamente esto lo que te hace superar las cosas y tener más ganas de vivir y de vivir intensamente”.

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Xavi, un ejemplo de constancia y superación

Por Maria Moya

“Sociable, una persona que habla mucho con la gente, constante y que siempre ayuda a los demás”, así se define Xavi Olivan, alumno de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) desde hace cinco años que está a punto de graduarse en ingeniería informática. Xavi tiene dificultades de movilidad pero esto no ha sido ningún impedimento para estudiar lo que deseaba.

Xavi Olivan, estudiante de Ingeniería informática de la UAB. Autor: Maria Moya

Xavi Olivan, estudiante de Ingeniería informática de la UAB. Autor: Maria Moya

Desde muy pequeño sabía que lo suyo eran las tecnologías y pensó que la informática podría ser una carrera que le podría gustar. Estudiar en la universidad siempre había sido el sueño de sus padres, pero al principio la inseguridad de que podría ser muy difícil para él, hizo que descartara la posibilidad de cursar un grado universitario. Por esta razón, después de estudiar bachillerato, se dispuso a hacer un grado superior de informática y, al finalizarlo, entrar en la UAB.

“Empecé solo”, expresó el futuro ingeniero. La UAB dispone del Programa de Integración de Universitarios con Necesidades Especiales (PIUNE), un servicio que pretende garantizar un buen desarrollo dentro del ámbito académico a estudiantes con cualquier discapacidad. Él no fue usuario del PIUNE desde que empezó su carrera en la universidad, fue en el momento en el que se enteró de su existencia cuando recurrió a ellos para que le orientaran. Este organismo le presta un portátil para hacer los exámenes ya que tiene dificultades para escribir a mano. De esta forma, genera más confianza de cara a su profesor y sus compañeros, ya que le es imposible copiar desde el ordenador que le asignan. Es evidente la confianza que desprende y la huella que ha dejado en la facultad. Durante el encuentro, los compañeros de clase que pasaban por el lugar donde manteníamos una intensa conversación, lo saludaban con entusiasmo. Empezó solo en un mundo que para él era nuevo, pero que, sin duda, ha dado un giro de 180 grados.

La universidad y sus compañeros le han ayudado mucho a lo largo de su recorrido, aunque ha tenido que realizar todas las actividades académicas al igual que los demás alumnos de su clase. La UAB le ha dado muchas facilidades para que continúe sus estudios de ingeniería y para que le sea más fácil adaptarse al entorno. Algunas de ellas son el pago de la matrícula académica o la gasolina que consume su coche durante el trayecto de casa a la Escuela de Ingeniería de la universidad. Aún así, Xavi se considera un chico independiente, que se hace valer por sí solo y que, aunque conoce sus limitaciones, no permite que le influyan en su vida diaria.

Tiene un coche adaptado que él mismo conduce para ir a clase pero afirma que las becas de movilidad son fundamentales para estudiantes con dificultades para desplazarse. Muchas estaciones de tren y metro no están habilitadas para que estas personas puedan viajar en transporte público, por eso, él ha luchado para que su discapacidad no sea un impedimento para llegar hasta donde quiere. Si se propone algo, lo consigue.

Maria Moya durante la entrevista a Xavi Olivan en la UAB. Autor: Clàudia Ramos

Maria Moya durante la entrevista a Xavi Olivan en la UAB. Autor: Clàudia Ramos

Por otro lado, en general la UAB cuenta con unas infraestructuras totalmente adaptadas a personas con discapacidades físicas, pero “hay algunas facultades que no cuentan con una buena accesibilidad para personas que van en silla de ruedas, como la de Ciencias”, afirma Xavi.

“Cuando te matriculas por primera vez en la universidad, no tienes ni idea de que existen ayudas. En cuanto hubiera una inscripción de alguien que tuviera una discapacidad, se deberían poner en contacto desde el primer momento y que le explicaran los recursos de los que disponen. Sería una buena forma de mejorar el servicio”, reconoce el estudiante. Para él, el camino ha sido difícil.

A pesar de todo el esfuerzo, el joven echará de menos la universidad donde ha hecho muy buenos amigos y ha vivido una experiencia muy positiva. “Cuando empecé a estudiar ingeniería informática, pensaba que iba a durar poco, ya que creía que me iba a resultar muy difícil. Pero el primer año sólo suspendí una asignatura”, afirma el futuro ingeniero que superó sus expectativas. Ha logrado cursar la carrera combinándola con una vida social muy ajetreada. Aunque no todo han sido risas. Sin las reuniones para estudiar con sus compañeros de clase, no hubiera sido igual.

“Al principio pensé: ¿dónde me he metido?, pero decidí ser constante y continuar”

Ahora, a sus 25 años, está haciendo prácticas en una empresa del sector informático, a parte de finalizar el proyecto de fin de carrera. Ha conseguido lo que más ansiaba. Ante la pregunta de si cree que tendrá las mismas oportunidades que sus compañeros a la hora de encontrar trabajo, responde que sí. Nos explicó que la profesión es muy demandada en el mercado y su discapacidad es sólo física, por lo que no le impide realizar ninguna tarea.

Finalmente, ¿qué le diría Xavi a una persona que estudia bachillerato y no sabe si continuar con sus estudios? “Si encuentra lo que le gusta, que persista”, contestó sin dudar. “Se lo pasará muy bien. Va a tener que estudiar mucho pero es necesario para su futuro”. Para él, la universidad es una experiencia que ninguna otra etapa de la vida te puede dar. La lucha debe ser continua, pero el esfuerzo y la constancia siempre valen la pena. Por eso, no cambiaría esta etapa por nada del mundo. “La actitud que tengas ante la vida determinará tus logros”.

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Oriol: “He tenido la suerte de saber espabilarme”

Por Clàudia Ramos

A los 23 y recién llegado de Erasmus, Oriol Gómez se dispone a finalizar su grado en Traducción e Interpretación. Nacido en Salou pero residente en la Vila de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ahora dedica su tiempo libre a leer, viajar, tocar la guitarra y colgar vídeos en su canal de Youtube. Con una visión crítica del mundo, siempre recuerda todas las personas que le han ayudado y con las que ha compartido buenos (y no tan buenos) momentos.

Podríamos estar hablando de un estudiante cualquiera, pero para Oriol cada día es un nuevo reto. Desde que nació, se enfrenta a una discapacidad visual total. Pero para él esto no ha sido ningún impedimento, todo lo contrario. La mayoría de las cosas que se propone las consigue. “Sabía que quería hacer alguna carrera y decidí hacer idiomas. Tengo una mente lógica, se me dan bien las matemáticas y la programación. Aposté por la traducción ya que combina los dos hemisferios cerebrales: se trata de leer en un idioma y buscar la mejor solución en el idioma de destinación”. Siguiendo su filosofía de que todo es posible, anima a todas las personas que se encuentran en una situación similar a la suya a ser comunicativos y apuntar alto.

“Con el Erasmus he ganado independencia y seguridad, lo recomiendo 100%”

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Oriol respondiendo con seguridad las preguntas realizadas por Clàudia Ramos. Autor: Maria Moya

Oriol va coleccionando experiencias vitales. La última, su estancia de Erasmus en Saarbücken, Alemania. – ¿Volverías a repetir la experiencia?- “Sí”. Un sí preciso, decidido, sin dejar un segundo para la duda. No obstante, nos explica que, para su sorpresa, en la universidad alemana no había ninguna institución que ayudara a los discapacitados. A este hecho se le añaden algunas dificultades de adaptación ya que “es muy complicado moverse por terrenos desconocidos, sobre todo al principio cuando no conoces a nadie y cuentas con poco apoyo”. Por suerte, Oriol se autodefine como un “tipo de persona que busca soluciones. Intento ser yo quien se adapte a la universidad y no la universidad la que se adapte a mi”.

Aunque como en todo proceso de integración, a veces es necesaria la ayuda externa. Él nos habló del Programa para la Integración de los y las Universitarias con Necesidades Especiales (PIUNE), un organismo que ofrece apoyo psicológico y material a alumnos de la UAB que padecen algún tipo de discapacidad. Oriol explica que también recibe ayuda desde la ONCE, entidad que le proporciona tanto apoyo psicológico como materiales. Pero nos confiesa que él no depende en exceso de estas organizaciones. “Me han ayudado un par de veces, como cuando quería estudiar japonés. Me hicieron ver que no era la mejor opción por todo el tema de los caracteres y las grafías”. Además, participa en el programa de inserción laboral. Cree firmemente que tiene las mismas oportunidades de futuro que cualquier otra persona. Compagina sus estudios con alguno de los trabajos que le van saliendo, hecho que también le proporciona cierta independencia económica.

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Oriol nos enseña su modo de usar las nuevas tecnologías, con el sistema TalkBack. Autor: Clàudia Ramos

Oriol siempre anda con la verdad por delante. Sabe que es capaz de hacer casi todo lo que hacen los demás y decide ponerlo a la práctica. Cuando se levanta por la mañana, almuerza con sus compañeros de piso antes de ir andando hasta su facultad. Queda un poco lejos de su casa en la Vila, pero Oriol no tardó en aprenderse el camino de memoria. Al llegar sabe que le espera una jornada intensa, con lo que ya va perfectamente equipado con las nuevas tecnologías que le permiten seguir la clase sin dificultad. Al salir, acostumbra a quedar para comer con algunos de sus amigos de Salou. Con nostalgia, apunta que esto le acerca a su familia, quién ha estado ahí en los momentos cruciales de su vida y le ha “enseñado a volar. Gracias a ellos soy quién soy ahora. Podría decir que gracias a ellos ya no dependo de ellos”.

Así es Oriol, reivindicativo, independiente, enérgico, el tipo que tiene ganas de vivir la vida, capaz de encontrar las palabras adecuadas en cada instante. Pero como nos pasa a todos, también tiene sus días malos. La incertidumbre y expectación para el futuro es lo que le anima a seguir adelante. Y todo esto lo refleja en sus blogs, donde nos traslada a la Alemania que tanta seguridad e independencia le ha proporcionado. En un tono humorístico, explica: “la experiencia me ha ‘abierto los ojos’, las vivencias han hecho que sepa valorar las cosas importantes, siga adelante con los estudios y sea más independiente”. Podemos leer a un Oriol transparente, que nos traslada en lo más profundo de su vida, convencido de que, a pesar de su discapacidad, no podría ser más feliz de otro modo, “sin mi discapacidad no sería quién soy, no hubiera arriesgado tanto y, por consecuencia, no hubiera vivido todo lo que me ha hecho más fuerte y ha inyectado las ganas de vivir cada segundo en lo más profundo de mi”.

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Alba: “No me gusta que me ayuden”

Por Sergi Lladó

Llegó puntual y decidida a nuestro encuentro. Alba venía de dar clase a niños de primaria en una escuela de Sant Cugat, dónde está realizando las prácticas del último curso de Educación que realiza en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Quedamos a las 5 de la tarde en la plaza Cívica del campus. Llegó en su coche automático, sin adaptaciones especiales, a pesar de tener una discapacidad física en las extremidades inferiores. Al nacer sufrió una parálisis cerebral y debido a la falta de oxígeno tiene problemas de movilidad.

Sergi Lladó entrevistando a Alba en la plaza Cívica de la UAB. Autor: Clàudia Ramos

Sergi Lladó entrevistando a Alba en la plaza Cívica de la UAB. Autor: Clàudia Ramos

A sus 22 años, es una chica que le gusta valerse por sí misma. Su vida en el pequeño pueblo de montaña Santa Maria d’Oló (Bages, Barcelona) ha sido un plus para que su familia la empujara a ser totalmente independiente, ya que lejos le quedan los bares habituales de quedada con amigos, las tiendas, su instituto… La constante necesidad de desplazarse en coche le ha dado alas. Pocas cosas son un impedimento para Alba. No lo fue escoger una carrera, que le apasiona desde pequeña, en una universidad que se encuentra a 70 km de su hogar y gente, a quién no abandona porque es una persona muy activa en su villa y alrededores colaborando en organizaciones municipales tanto políticas como lúdicas.

Aunque suele salirse con la suya, asume que a veces debería pedir más ayuda, como la que recibe por parte del PIUNE en estos últimos dos cursos académicos. La organización de la UAB realiza un informe anual de la estudiante para saber qué puede hacer y qué no en el ámbito universitario. Este documento para sus profesores se redactó por primera vez el curso pasado, para la asignatura de Educación Física, cuando ya había pasado el ecuador del grado. Cuando llegó en 2011 a la universidad nadie le comentó la existencia de este servicio. Tan sólo le recomendaron que pasara por gestión académica para facilitarle encontrar aparcamiento en su facultad. Alba matiza y apunta que “seguramente a personas con problemas de mayor gravedad las atienden y derivan al PIUNE al poner el primer pie en la UAB”. Ella se enteró de la existencia del organismo en su tercer año. Al ser tan autónoma, no ha requerido más ayuda del PIUNE, aunque valora excelentemente su trabajo. Por cierto, Alba aprobó gimnasia, a pesar de los pesares. Su valentía y tranquilidad le permiten superar las barreras del día a día. Con modestia reconoce que son pocas, debido a que su discapacidad es sólo física y no mental.

“No he recibido trato diferente por parte de los profesores”

En este aspecto, en la UAB se cruza con pocos impedimentos. Las instalaciones cuentan con suficientes adaptaciones para la fácil movilización de personas con discapacidades físicas. “Está bien adaptada, sin escaleras y con ascensores y rampas. Pero si no tienes coche es un show moverte por el campus”, afirma. Oportunidades para todos. Igualdad pero diversidad. Alba cuenta que es esencial la heterogeneidad de personas en los distintos ámbitos de la sociedad; en el académico, sobretodo en las aulas para normalizar. Añade que debería haber más en figuras como las de los docentes. Por esa integración, Alba confía en un plus, unos puntos, que dan a las personas con discapacidad en las listas para entrar en el mundo profesional. Según el grado de discapacidad tienes más o menos posibilidades. En el caso de Alba, en su informe pone que tiene 65 grados. Veremos que sucede en un futuro muy próximo en su vida.

Alba Aubach prestando mucha atención a nuestras preguntas. Autor: Clàudia Ramos

Alba Aubach prestando mucha atención a nuestras preguntas. Autor: Clàudia Ramos

Hasta el momento, en la UAB, profesores y alumnos la han tratado y tratan con igualdad, un concepto que Alba repite constantemente durante el encuentro, siempre con un tono de voz suave y sin nervios en el cuerpo, aunque agarrándose las piernas, sobre el banco en el que nos sentamos a conversar. Con su historia demuestra que se ha espabilado con todo en esta vida. Como anécdota cuenta que no fue a una excursión a la montaña porque una profesora le recomendó no asistir por lo que pudiera pasar. Lo recuerda con tristeza porque “a pesar de ser grandes, le hacía ilusión salir con el grupo”. Tiene presente que no se puede tener todo pero su autosuficiencia le permite conseguir muchas de sus metas. Aunque no puede ser muy activa porque se cansa con facilidad, Alba es muy despierta. Afirma que lo importante es la templanza. Hacerte a la idea de lo que hay. Subsistir.

En los 40 minutos que estuvimos juntos no encontré ni rastro de victimismo en sus palabras. No se compadece. Es una persona luchadora y cercana. Por eso, está tan comprometida con su profesión: la enseñanza. En su personalidad destaca esa empatía necesaria para tratar con los niños. Le encantan, sobretodo los pequeños de infantil. Aunque no podría aguantar el ritmo debido a su discapacidad física y, por ello, eligió educación primaria. Si lo aprueba todo, a Alba le quedan dos meses en la UAB para terminar la carrera. Lleva tiempo dando clases como becaria en un colegio, donde tolera las miradas de incógnita de los niños al ver su discapacidad física. Ellos preguntan y ella responde con franqueza. Como hizo conmigo en ese jueves. Es una mujer transparente, que no se esconde. Actúa con seguridad y sin miedo a lo que digan.

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Contamos las historias de 4 estudiantes que luchan por su futuro

Este blog pretende acercarse a la vida de los estudiantes con discapacidad en el espacio académico. La Universitat Autònoma de Barcelona es una de las universidades con mayor prestigio nacional e internacional, dándo servicios de atención con la organización PIUNE. A partir de mañana, publicaremos en esta web los perfiles de las cuatro personas con discapacidad física escogidas por el equipo. Dos hombres y dos mujeres que nos ofrecen sus puntos de vista sobre la situación de la institución ante su situación y sus experiencias universitarias. ¿Tienen las mismas oportunidades que los alumnos sin discapacidad? ¿Está bien condicionada la UAB? Responderan a éstas y otras preguntas en las conversaciones que hemos mantenido, que podréis recuperar las mejores partes a través de audios, para conocerlos y descubrir cómo viven.

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