“LA CLAVE PARA UNA COMPLETA INTEGRACIÓN ES LA FORMACIÓN DE PROFESORES”

ATENCIÓN A LA DISCAPACIDAD VISUAL EN LAS UNIVERSIDADES

Por Maria Moya y Clàudia Ramos

Rosa Gallart reitera su preocupación por la falta de formación a los docentes que tratan con personas con discapacidad visual. Para ella, la clave del cambio está en una sociedad bien informada.

Rosa, profesional de la ONCE y colaboradora del PIUNE desde hace más de 20 años, nos enseña cuáles son las pautas para lograr la total integración en la universidad de los estudiantes con discapacidad visual. Desde la sede de educación de la ONCE hizo hincapié en los recursos que la entidad concede a los universitarios.

Maria y Clàudia entrevistando a Rosa Gallart en las oficinas de la ONCE. Autoría: Sergi Lladó

Maria y Clàudia entrevistando a Rosa Gallart en las oficinas de la ONCE. Autor: Sergi Lladó

OPORTUNIDAD A LA DISCAPACIDAD: En la web de la ONCE hemos podido leer que solamente entre el 5 y 6% de las personas con discapacidad tienen estudios universitarios hoy en España, a pesar de que la estrategia europea 2020 nos habla de un horizonte de un 40%. ¿Cuáles son las causas de este bajo porcentaje?

ROSA GALLART: Particularmente, aquí en Cataluña no tengo la sensación de que las personas con discapacidad visual que no acceden a la universidad sea por un problema de falta de recursos. Creo que en otros colectivos sí que hay un desajuste más importante.

OD: ¿Qué causas podrían provocar que este porcentaje fuera tan bajo?

RG: Hay chicos y chicas que tienen más ganas de estudiar que otros. Al hablar de datos de personas con discapacidad nos referimos a una parte de la sociedad más reducida, y no por el hecho de tener una discapacidad tienes la obligación de ser estudiante universitario.

OD: Entonces, ¿podría ser porque no reciben apoyo suficiente estas personas para lanzarse al mundo universitario?

RG: No, ya que reciben apoyo desde los 0 años. Las personas con discapacidad visual tienen un profesional asignado para cada etapa. Aunque como los datos son a nivel estatal, debo decir que no puedo saber si se produce lo mismo que aquí, en Cataluña, ya que hay otros condicionantes en el resto de España.

OD: ¿Qué tipo de apoyo reciben desde la ONCE? ¿Psicológico o material?

RG: Desde la ONCE tratamos con alumnos de seguimiento, que vienen de bachillerato y ya han estado atendidos antes por otros profesionales; y alumnos de nuevo acceso, que se incorporan a la universidad con las pruebas de mayores de 25. En este caso, suelen tener un problema visual reciente y por tanto, deben aprender nuevas técnicas. Nosotros miramos la situación en la que se encuentra el alumno y hacemos un seguimiento personal. La ONCE les facilita los medios tecnológicos o lo que identificamos como “adaptación del puesto de estudio”, que son materiales que se prestan durante todo el tiempo que puedan justificar que están estudiando. Este material es cedido desde la ONCE a los afiliados siempre que justifiquen el uso. Por otra parte, si vemos que están en un momento de fragilidad le podemos recomendar el servicio de atención psicológica que ofrece la ONCE. Pero todo esto sólo son sugerencias, los alumnos como adultos son quienes toman las decisiones.

“A todos los estudiantes que acuden a nosotros les damos espacio y les proporcionamos la seguridad de que actúen solos”

Rosa explicando a Clàudia y Maria el funcionamiento de los servicios de la ONCE. Autoría: Sergi Lladó

Rosa explicando a Clàudia y Maria el funcionamiento de los servicios de la ONCE. Autor: Sergi Lladó

OD: ¿La ONCE también aporta subvenciones o alguna ayuda económica a estudiantes universitarios afiliados?

RG: Sí, hay un programa de ayudas al estudio durante todas las etapas académicas. Aunque tiene una serie de requisitos. Cada año se abre un plazo de presentación de documentación y a partir de la información obtenida se resuelve si se aportará o no la beca. Esta beca existe para todos los cursos, no sólo para la universidad.

OD: ¿Estas becas proceden de los fondos de la ONCE o existe algún tipo de acuerdo con el Estado para que subvencione parte de las ayudas?

RG: A nivel estatal no lo sé, pero a nivel autonómico puedo decir que el centro de recursos de la ONCE de aquí tiene un acuerdo con la Generalitat. De hecho, los equipos de maestros son “compartidos”, es decir, que están formado por maestros de la ONCE y de la propia Generalitat. El préstamo de materiales que se hace durante el periodo académico en la enseñanza obligatoria también es compartido. Trabajamos de forma colaborativa.

OD: Y respecto a las salidas profesionales, ¿lleváis a cabo algún programa de inserción laboral para las personas que lo solicitan?

RG: Hay un servicio que depende de la Delegación Territorial donde se llevan a cabo diferentes tipos de actividades relacionadas con la inserción laboral, las prácticas educativas etc. Antes funcionaba como una bolsa de trabajo: se coordinaban estudiantes y empresas, haciendo perfiles de los solicitantes del puesto de trabajo u ofreciendo información necesaria. Ahora han incorporado otro tipo de prácticas anteriores incluso a la finalización de los estudios. Éste es un programa para todas las personas afiliadas a la ONCE, tanto universitarios como no universitarios. 

Rosa hablando sobre su experiencia personal en el ámbito del trato con personas con una discapacidad visual. Autoría: Sergi Lladó

Rosa hablando sobre su experiencia personal en el ámbito del trato con personas con una discapacidad visual. Autoría: Sergi Lladó

OD: A parte de proporcionar ayudas para mejorar el futuro laboral de las personas con discapacidad visual, la ONCE, conjuntamente con el PIUNE, desarrolló un programa de infoaccesibilidad”¿de qué trata?

RG: Es un proyecto que consiste en hacer accesibles todos los equipos del campus para las personas con discapacidad. Se adaptaron todos los equipos informáticos a través de licencias concurrentes. Un ejemplo es la implantación del programa ZoomText que es una herramienta de acceso para personas con deficiencia visual. También dotaron a las bibliotecas de lupas de televisión. El programa de infoaccesibilidad consistía en que cualquier sala de informática y cualquier biblioteca fuera accesible a los estudiantes con discapacidad visual. Además, también se han adaptado las cabinas de estudio de la hemeroteca y las demás bibliotecas de la universidad.

OD: ¿Qué papel tiene la ONCE en la Universidad Autónoma de Barcelona?

RG: La ONCE y la UAB tienen un convenio. Como con otras universidades, ofrecemos servicios como la prestación de materiales, la mutua coordinación para ayudar a los estudiantes con necesidades educativas especiales y, en particular, el trabajo de atención a los estudiantes. A través de ONCE se interviene con las personas con discapacidad visual desde el momento de la detección, y se hace un acompañamiento desde entonces y durante toda la etapa educativa hasta la universidad. Nuestro trabajo con los universitarios es el seguimiento del proceso anterior con un objetivo básico: garantizar el acceso a la información, la igualdad de oportunidades y asesorar a los profesores con el fin de que estos alumnos tengan la máxima autonomía para prepararse para el mundo laboral.

OD: Desde la ONCE ¿Cómo combatís la exclusión que pueda haber en este ámbito académico?

RG: No quiero pensar que tengamos que combatirla, quiero pensar que no hay una exclusión. Pero sí es verdad que es necesaria o imprescindible la formación a los docentes. Me parece muy preocupante que un docente se sienta agraviado por el hecho de tener en su aula uno o más estudiantes con discapacidad visual. Es muy grave, contando además que nosotros nos ofrecemos como ayuda. Cuando un profesor se encuentra en la aula con un estudiante con una discapacidad visual y nunca ha trabajado con nadie con éste tipo de discapacidad, es normal que no sepa cómo hacerlo. Allí estamos nosotros para darle esas pautas. No siempre el profesor está dispuesto, por eso creo que la formación es básica y fundamental.

OD: ¿Consideras que los profesores deberían prestar más atención a los alumnos con discapacidad visual que a los demás?

RG: Creo que deberían prestar la atención adecuada. El profesor debería atender a cualquier alumno que tenga necesidad de pedir más información. Y el profesor tiene que saber si lo que él está explicando les está llegando. Es un tema de acceso a la información, y no siempre el profesor se preocupa de esto. No es que tengan que tener una atención especial sino la misma que el resto de los estudiantes. El profesor debe preocuparse de cómo las personas con discapacidad pueden acceder a toda la información.

OD: ¿Y cómo crees que es la aceptación por parte de los alumnos hacia compañeros de su clase con discapacidad visual?

RG: Va a depender mucho de las habilidades del alumno. Y en determinadas carreras, del profesor. Creo que es fundamental que el profesor sepa gestionarlo. Hay que promover una interrelación y saber que una persona con discapacidad visual podrá hacer lo mismo, aunque sea de otra manera. Si no se sabe gestionar esto puede causar algún tipo de desajuste. También va a depender de los recursos del estudiante. Un estudiante que no quiere que los compañeros sepan que tiene un problema visual podrá tener un problema de relación que los demás no van a entender. Hay un poco de todo.

OD: En conclusión, ¿podríamos decir que se han integrado correctamente?

RG: Personalmente, creo que en general hay una buena inserción. Si es cierto que por parte de algunos sectores del profesorado e incluso del alumnado siguen habiendo ciertas reticencias. Pero está muy relacionado también con las habilidades que tiene el estudiante. Es un encaje que depende de muchas piezas, no siempre “el encaje” funciona bien.

Maria y Clàudia escuchando atentamente las reflexiones de Rosa. Autoría: Sergi Lladó

Maria y Clàudia escuchando atentamente las reflexiones de Rosa. Autor: Sergi Lladó

OD: Entonces, ¿podrías decir que las habilidades personales que tiene un estudiante determinan los años que tarda en acabar un grado?

RG: Dependerá. Sí que es cierto que depende de con qué recursos se trabaje es más costoso acabar el grado. No podría decir que la mayoría duran más años porque no lo tengo calculado. Hay muchos estudiantes que se van sacando el curso cada año. Depende del caso. Nosotros recomendamos que se partan el curso por tranquilidad. Aunque sólo sea durante el primer año, para que entren en el ambiente. A veces, la dedicación en horas fuera de clase es mucho mayor, hay más cansancio y en ocasiones se tarda en adaptarse los materiales que usarán. Es cierto que hay aspectos que hacen más lento el proceso.

OD: ¿Es diferente en algún aspecto el grado universitario para una persona con discapacidad?

RG: Las personas con discapacidad tienen que cumplir con el mismo número de créditos que cualquier otro estudiante. Aunque en algunas situaciones se plantee por parte del equipo docente que se curse de diferente manera las asignaturas. En lo único que intervenimos nosotros es para las cosas que sabemos que la persona con discapacidad visual no podrá hacer y determinar cómo se pueden evaluar. Estamos totalmente en contra de la discriminación positiva, porque una persona no vea no tiene que dejar de hacer cosas. Hay que ajustar la evaluación y tenemos que conseguir que la evaluación sea normalizada. No se puede pensar que un título que obtenga una persona con discapacidad visual sea diferente a un título que obtenga cualquier otro estudiante. ¿Cómo podemos pretender que se incorporen en la misma empresa si tienen diferente valor respecto a la titulación?

“No se puede pensar que un título que obtenga una persona con discapacidad visual sea diferente a un título que obtenga cualquier otro estudiante.”

OD: ¿Habéis tenido a algún estudiante que hayáis ofrecido vuestros servicios y se haya mostrado reacio?

RG: Sí. Nosotros somos un servicio y el alumno es un adulto que decide por si solo. Atendemos al alumno y al centro, entonces, hay chicos y chicas que desde pequeños han tenido una persona velando por ellos. Pero llega un momento que cuando la enseñanza no es obligatoria, no actuamos si el estudiante no quiere. El problema vendría si esa persona no quiere que nosotros actuemos y el alumno no puede resolver ciertas cosas él sólo. Nosotros les damos espacio y les proporcionamos la seguridad de que actúe. La participación que hacemos con un estudiante de primero y con uno de cuarto no tiene nada que ver.

OD: En resumen, ¿hay igualdad de oportunidades en el ámbito universitario?

RG: Para entrar hay una reserva de plazas para los estudiantes con discapacidad. Además, por ley hay presupuestos destinados a ayudas económicas. Así que para entrar a la universidad considero que sí que hay igualdad de oportunidades. Para los estudios, dependerá de la persona. A alguien que necesite más adaptaciones le recomendamos que se parta el curso. No es un problema de capacidad.

OD: Para terminar, ¿consideras que estamos en una sociedad en la que hay que romper barreras para acabar con determinadas opiniones respecto a las personas con discapacidad visual? ¿Crees que todavía existe esa conciencia de que a lo mejor no pueden estudiar igual que una persona que no tiene discapacidad?

RG: Sí, creo que todavía falta mucha información, aunque cada vez menos. Hace falta incorporar que las personas con discapacidad sean parte de la cotidianidad. Si que es cierto que una persona que no ve, habrá cosas que no podrá hacer, no nos tenemos que engañar, pero hay otras muchas que sí que podrá hacer de otra manera. Es cuestión de saber los recursos de los que dispone. Todavía hay que romper muchas barreras aunque se haya avanzado mucho. Si observamos la realidad de hace 20 o 25 años atrás, esto no tiene nada que ver. Pienso que la universidad es uno de los sitios clave para cambiar este pensamiento. Reitero mi preocupación por la formación de los docentes porque ahí es donde quizás esté el problema.

“Estamos en contra de la discriminación positiva, nadie debería pensar ‘¡ay pobre!’ o ‘si no ve no lo podrá hacer’.”

OD: ¿Y cómo puede solucionar este problema?

RG: La voluntad de formarse. Nosotros estamos dispuestos a formar. Es un tema complicado y tiene que haber un cambio de chip.

OD: A nivel general, en esta sociedad ¿dónde consideras que está la clave para que cambien estas opiniones?

RG: En la sociedad debería haber suficiente información, normalidad y modelos. Creo que es problema de experiencia vital. Si tienes un compañero en clase que tiene una discapacidad visual o que tiene parálisis cerebral, con el tiempo, se incorpora y se normaliza en el entorno. A través de la información, la formación y de llevar a la práctica la inclusión. A día de hoy esta palabra es sólo un concepto, no se lleva a cabo. Es necesario un cambio radical en la forma de pensar y actuar y, hasta que éste no se produzca, no podremos avanzar como sociedad.

  • “Nuestros objetivos son: garantizar el acceso a la información, la igualdad de oportunidades y asesoramiento a los profesores”
  • Desde la ONCE se pretende que los alumnos tengan la máxima autonomía para prepararse para el mundo laboral.
  • “Estamos totalmente en contra de la discriminación positiva, porque una persona no vea no tiene que dejar de hacer cosas”

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