EMPLEO Y DISCAPACIDAD, ¿INTEGRACIÓN O DISCRIMINACIÓN?

Por Sergi Lladó, Maria Moya, Clàudia Ramos e Irina Sierra.

Las personas con discapacidad cuentan con instituciones, fundaciones o proyectos que les ayudan a entrar en el mercado laboral pero, realmente, ¿están concienciadas las empresas de su integración, cumplen la ley o los contratan para reducir costes económicos?

Hace años se tenía la convicción de que las personas con discapacidad no tenían mucho que aportar a la sociedad y, generalmente, las apartaban haciendo trabajos muy rutinarios o que no requerían de mucha formación. Actualmente, esta mentalidad está cambiando, un ejemplo de ello son la multitud de organizaciones que han nacido en los últimos años y que se dedican a ayudar a las personas con discapacidad. De hecho, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) cuenta con programas específicos para este grupo. A día de hoy se está luchando para que puedan acceder a mejores puestos de trabajos y cobrar más.

“Si a duras penas te han dado la posibilidad de sacarte el graduado escolar, no es posible que luego puedas tener un trabajo mejor y cobrar bien”, dice Carmen Monsonís, responsable del Programa Impuls, quien afirma que en general éstas personas tienen empleos peores y salarios más bajos.

¿QUÉ ES EL PROGRAMA IMPULS?

La Fundación Autónoma Solidaria junto a Treball Campus consiguieron obtener una subvención en junio de 2014 que daba la Fundación Universia para contratar orientadores laborales en las universidades. De aquí nació Programa Impuls, cuyo objetivo es facilitar el acceso de los estudiantes o titulados con algún tipo de discapacidad de la UAB al mercado de trabajo, ya sea mediante contratos laborales o realización de prácticas. Aunque este Programa no solo está enfocado a estudiantes que actualmente cursan algún grado en la UAB, sino que también atiende a alumnos ya titulados que han acabado sus estudios y no encuentran trabajo.

Desde esta iniciativa que desarrolla la UAB se trabaja con los estudiantes a través de distintos ámbitos, los cuales pretenden facilitarles la búsqueda de empleo de una forma efectiva. Algunas de estas ayudas son, por ejemplo, la elaboración del currículum vitae y la carta de presentación, o la formación en el manejo de Internet para llevar a cabo una búsqueda optimizada de empleo mediante los portales existentes, como Linkedin. También se les asesora sobre cómo abordar su discapacidad en una entrevista de trabajo, o de las adaptaciones que se necesitarán para el puesto que desarrollen en la empresa. Además, esta iniciativa de la universidad les ayuda al desarrollo de competencias transversales, es decir, trabajo en equipo, responsabilidad y comunicación asertiva. Estos asuntos se trabajan con los estudiantes mediante tutorías individuales y un club de empleo.

Existen dos maneras de que las personas con dificultades obtengan trabajo desde este proyecto de la universidad. Por un lado, algunas entidades contactan directamente con Programa Impuls para solicitar a titulados con discapacidad y reclamar unos perfiles específicos para los puestos de trabajo vacantes. Por otro lado, Carmen Monsonís contacta con distintas empresas a fin de explicarles la existencia del proyecto y especificarles qué titulados serían ideales para el trabajo, además de informarles sobre sus limitaciones. “Todos los candidatos con alguna discapacidad son igual de válidos que el resto de gente”, por eso considera que hay que concienciar a las empresas para que estén abiertas a contratar a estos colectivos.

El programa intenta acabar con los miedos a los que debe hacer frente una empresa que va a contratar a una persona con dificultades. A día de hoy, el proyecto ha hecho 80 entrevistas a estudiantes de la UAB para ayudarles a entrar en el mercado laboral, un indicador que refleja el interés de estas personas de cara a encontrar trabajo.

Según las últimas estadísticas sobre empleo y discapacidad, la inserción laboral de estos estudiantes va en aumento. Posiblemente estas cifras se deben a que hay más personas que acceden a estudios superiores y porque las empresas están más concienciadas o por la ley que provoca que les interese a nivel económico. La crisis ha fomentado que algunas empresas demanden trabajadores con discapacidad porque les favorece económicamente, ya que hay subvenciones y exenciones económicas por contratarles. Las compañías que más contratan a personas con discapacidad pertenecen al sector de la ingeniería, las telecomunicaciones, la informática, las económicas y el grado de administración y dirección de empresas. Aunque hay que resaltar que también son las que contratan a más gente en general, con o sin discapacidad. En general, a las empresas más pequeñas les cuesta más involucrarse a la hora de contratar. Aquellas que cuentan con más de 50 trabajadores están obligadas por la Ley de Integración Social del Minusválido (LISMI) a reservar al menos el 2% de su plantilla a personas con alguna discapacidad igual o superior al 33%. Además, para incentivar este tipo de contrataciones entre las empresas, el Estado proporciona beneficios a modo de subvenciones y ventajas fiscales, como la financiación de la Seguridad Social de estos trabajadores. También se dan ayudas destinadas a adaptar los puestos de trabajo a sus necesidades. Aunque, actualmente y debido a la crisis económica que acecha al país desde 2008, no se otorgan muchas de estas facilidades. Frente a esto, Carmen Monsonís afirma que “el propio Estado está infringiendo su propia ley”.

INSERCIÓN LABORAL EN ÁMBITO NO UNIVERSITARIO

Garden Ampans, la jardinería de la fundación. Autor: Sergi Lladó

Garden Ampans, la jardinería de la fundación. Autor: Sergi Lladó

Pero, fuera del ámbito universitario existen fundaciones locales como AMPANS, que lucha por la integración de las personas con discapacidad en la Cataluña central. La psicopedagoga y responsable de Formación e Inserción Laboral, Helga Iglesias, de AMPANS explica que la fundación nació para atender personas con discapacidad intelectual, pero desde hace 8 años también trabaja con un servicio pre-laboral con personas con enfermedades físicas, un colectivo que requiere un mayor apoyo, tanto moral como material. Ofrecen servicios basados en cuidar de las personas con discapacidad durante su etapa escolar y hasta los 20 años. Luego se decide si ésta persona es hábil para insertarse en el servicio laboral o si es mejor destinarla a una residencia para que reciba la atención que necesita y dedique su tiempo a labores no profesionales. Si se decide insertarla en el servicio laboral, cabe la posibilidad que vaya a un centro ocupacional, donde se le ofrecerá un contrato laboral no productivo y un plan de actividades ajustado a su persona. O puede que la destinen a una área laboral. Allí se encontrará con un centro especial de trabajo con personas con discapacidad que son contratadas por AMPANS y realizan servicios a otras empresas, como la jardinería Garden Ampans.

El centro especial de trabajo de AMPANS no cuenta con empresas ordinarias, todas las personas contratadas trabajan para la fundación. Se ofrece un trabajo protegido, dónde se destina un mayor apoyo a la persona y se prioriza la obtención de trabajo a personas con un certificado de discapacidad. De este modo, psicólogos y pedagogos pueden observar sus rutinas de trabajo y ayudarles a mejorar para, en un futuro, tener la posibilidad de ser contratados por una empresa ordinaria. AMPANS tiene convenios con empresas que, mediante una bolsa de trabajo, cubren necesidades de los trabajadores. Colaboran en el Programa Incorpora de La Caixa, un servicio de conexión entre empresas y trabajadores que cuenta con la colaboración de muchas de las grandes marcas: Decathlon, McDonald’s, Stradivarius… Incluso la misma UAB firmó un convenio con AMPANS para realizar trabajos en las bibliotecas del campus.

El Programa Incorpora tiene una metodología de funcionamiento un tanto peculiar. Cuando las empresas acuden al programa, éste las pone en contacto con AMPANS, quien facilita los nombres de las personas que están interesadas en el puesto de trabajo que se ofrece. La LISMI requiere que un 2% de la plantilla de la empresas esté formada por personas con discapacidad. A estas cifras, Matías Ballesteros, responsable de los asuntos de gestión humana de Decathlon, añade que “no tenemos en cuenta los porcentajes obligatorios ya que tenemos la voluntad de integrar a estas personas”. Menciona que el número total de trabajadores de la empresa varía según la temporada y que ello no les condiciona a contratar más o menos personas con discapacidad. Aunque advierte que “en las  temporadas donde el número de trabajadores con discapacidad aumenta se nos acumula más faena. Es verdad que ellos pueden hacer lo mismo que el resto de la plantilla, pero su ritmo de trabajo es bastante más lento.”

En las tiendas de Decathlon no hay jerarquías. Hay un responsable de cada sección que es el superior de los empleados de su zona. Ballesteros es el jefe de Deportes de Montaña, pero se convirtió en el encargado de gestionar los temas de contratación.

Actualmente, son 2 las personas con discapacidad que trabajan en el Decathlon de Manresa. Para poder acceder a un puesto, una de las condiciones que requieren es que seas estudiante universitario. Pero la empresa hizo una excepción cuando AMPANS le envió el contacto de un chico con discapacidad mental que dispone de estudios primarios y secundarios. Con él trabaja una chica con discapacidad física que estudia un grado en Medicina. Según Ballesteros, los beneficios de tenerlos en plantilla son ínfimos ya que la rentabilidad actual de la cadena no les supone la necesidad de ahorrar en gastos. Para Decathlon, cada municipio con tiendas se apoya en sus contactos locales, siempre velando por la seguridad del contratado. Por su labor, han sido reconocidos con el Premio Incorpora de La Caixa.

Helga Iglesias afirma que “no es habitual que las personas con estudios universitarios acudan a su ayuda. Aquí predominan personas con estudios primarios y secundarios”. El servicio de intermediación laboral de AMPANS analiza las necesidades de la vacante, tales como los conocimientos, habilidades y actitudes imprescindibles para desarrollar una tarea competitiva y de calidad. Mediante la bolsa de trabajo, se escogen los candidatos más adecuados y se lleva a cabo una formación inicial y continuada para el trabajador. Se realizan acciones de apoyo y seguimiento mediante un preparador laboral y asesoramiento y orientación para las personas del entorno laboral del empleado. Hechos que benefician a las empresas y a los trabajadores, quienes asumen puestos de trabajo productivo, remunerado y adaptado, además de contar con acompañamiento durante el proceso de incorporación, adaptación y consolidación de las tareas laborales.

LA INTEGRACIÓN DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD PSÍQUICA

Las discapacidades más contratadas son las de tipo físico, según el Programa Impuls. “Hay bastante miedo por parte de las empresas a contratar” apunta la responsable del proyecto, Carmen Monsolís. Hay prejuicios muy importantes de cara a que la persona que cuenta con la minusvalía tenga que coger más bajas o no rinda igual que los demás. También hay miedo por el gasto económico que puede suponer la adaptación. “Si el puesto de trabajo está bien adaptado, una persona con discapacidad rinde igual que otra. Si rinde menos es porque es menos hábil o no tan talentoso, no por la discapacidad en sí”, explica Monsolís de manera contundente.

Tienda multimarca Moltacte de Manresa. Autor: Sergi Lladó

Tienda multimarca Moltacte de Manresa. Autor: Sergi Lladó

Las discapacidades psíquicas están un poco más olvidado. No es el caso de Decathlon Manresa que, proporcionalmente, de los contratados con discapacidad hay equidad. Pero, para romper prejuicios y abrir las puertas del mercado a personas con discapacidad mental, existen iniciativas empresariales transformadoras como Moltacte, una cooperativa de segundo grado que cuenta con tres tiendas de ropa en las cuáles el 80% de su plantilla son personas con trastorno mental severo (TMS). Aunque pocos clientes lo notan, ya que “no hacemos publicidad ni bandera de nuestros objetivos sociales; queremos preservar la privacidad de la persona”, afirma Ana Artazcoz, socia del proyecto, quién cree que “las personas con una discapacidad física son más aceptadas que las que tienen una enfermedad mental, porque existe un estigma enorme en la sociedad”. Por ello, Moltacte inauguró en 2007 una tienda multimarca en Manresa.

Debido a su compromiso, ESADE selecciona el proyecto como uno de los diez más emprendedores de España, dentro de “Momentum project”, un ecosistema de apoyo a las empresas en colaboración con el banco BBVA. Esta ayuda les abrió las puertas de INDITEX. El grupo multinacional ha convertido a Moltacte en una de sus franquicias, ya que gestionan una tienda Stradivarius en Manresa y una de Massimo Dutti en Llagostera (Girona). El hecho que la cooperativa catalana contrate a personas con discapacidad permite a INDITEX cubrir con diferencia el 2% de plantilla obligado por la LISMI. Aunque estos son los éxitos actuales, no siempre han funcionado las tiendas. Abrieron un Mango en Manresa y otro multimarca en Sant Boi de Llobregat, que tuvieron que cerrar al poco tiempo, aunque no lo valoran como un fracaso, sino como un aprendizaje. Ana Artazcoz cuenta que su modelo de empresa es peculiar. “No queremos que se nos tache como los sociales. Somos una tienda más”. Su objetivo es demostrar que una empresa puede ser social y sostenible. “Nuestro proyecto no es negocio de nadie”, es una entidad sin ánimo de lucro que dedica sus beneficios anuales a reinvertir en las tiendas. En la actualidad no reciben ninguna subvención, aunque en sus inicios obtuvieron las ayudas que daba la Generalitat de Catalunya a las empresas que generaban empleo a las personas con discapacidad. Pero debido a la crisis económica, en 2011 se eliminaron. Eso sí, los trabajadores tienen el 50% de la seguridad social cubierta y sus sueldos no son distintos al 20% de la plantilla que no tiene ninguna discapacidad. La remuneración depende de un convenio establecido que marca categorías económicas según el puesto que ocupa cada empleado en la tienda. Unos contratos indefinidos, que se adaptan a las necesidades de cada persona, como en los horarios. “Nuestra idea es que se jubilen aquí”, explica Ana. Por ello, el proceso de formación es lento, específico e individual. Moltacte tiene un convenio de colaboración con el Centre de Salut Mental de la Fundació Althaia y la Oficina Tècnica Laboral del Projecte Mosaic para conseguir personas con enfermedades mentales registradas en su base de datos.

Mónica y su compañera de Moltacte atendiendo a una clienta. Autor: Sergi Lladó

Mónica y su compañera de Moltacte atendiendo a una clienta. Autor: Sergi Lladó

Esquizofrenia, trastorno bipolar o de la personalidad son las más habituales en las tiendas. Pero buscan contratar personal con la enfermedad estabilizada “porque tienen que trabajar, no somos un club social”, recalca la socia de la empresa. Aún así, Moltacte dispone de un equipo de apoyo con una trabajadora social que los forma en su actividad laboral y una psicóloga, que está 24 horas de guardia, que los visita cada semana y los atiende en privado. Artazcoz insiste en que “una pastilla no consigue su equilibrio. Cada enfermedad y persona es distinta” y lo ejemplifica con la historia de Mónica, una de sus trabajadoras. En 2013 la ONCE les concede el Premio Solidarios en su VIIª edición. El equipo de Moltacte propuso a sus empleados con discapacidad mental ir a recoger el premio y hacer un discurso. En ese momento, Mónica le confiesa a Ana que siempre ha admirado a aquellos que hablan en público. Y quiso intentarlo. “Preparó un discurso precioso. Ella misma superó su reto y eso que era una chica tímida, introvertida, que casi ni hablaba”. Ahora es la primera dispuesta a dar la cara (VÍDEO). Ana insiste en que “hay que separar enfermedad de personalidad. A veces lo primero sirve de muleta para justificar negativas. El ‘no puedo’ en una enfermedad es muy cómodo, pero, ¿lo has intentado?”.

La mayoría de empresas que contratan a personas con discapacidad integran a todos sus empleados de igual manera, adaptándose a las necesidades de cada uno. Una opción que se está generalizando para causar un cambio en la mentalidad de la sociedad.

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